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Camino (E. Garnelo)

Sobre cómo llegar a gustar sin llegar a convencer

Elías Garnelo
lunes, 23 de febrero de 2009, 16:48

Camino se ha presentado en las carteleras españolas como una propuesta polémica que parece estar dando buenos resultados. Son muchos los espectadores que se han acercado a las salas de cine para pasar las 2 horas y media que dura esta nueva propuesta de Fesser acompañando a su protagonista en los últimos momentos de su vida. A toda vista, desde un principio se intuía que el director explotaría al máximo la vena más sentimental y efectista que esta historia ofrece por sí sola.

Sin embargo, tras esas más de dos horas de película uno se plantea ciertas dudas. ¿Cúal es el objetivo de esta película? Desde luego, narrarnos una historia más o menos fiel de la vida de un personaje que realmente existio, está claro que no. Es obvio que en toda adaptación o historia basada en hechos reales se realizan modificaciones que pueden mejorar o embellecer el guión que se plantea, pero lo de esta película ha ido más allá. Más bien parece un drama en toda regla, cargado de momentos de profunda carga sentimental, especialmente cuando nos encontramos con una protagonista que no alcanza los catorce años y sabemos que morirá al final de la sesión. Por ello quien no vaya con su paquete de pañuelos preparado antes de entrar, es que realmente no sabe a lo que se expone.

Pero he aquí la cuestión, si el objetivo no es contar una historia real, ni siquiera seguir medianamente lo que se conoce de su historia, llegando a hacer grandes cambios en su argumento cuyo único objetivo es crear el impacto "sentimentaloide" en el espectador (algo tienen que ver unos edulcorados pasteles de nata y un coche, ya sabrán a que me refiero...), si nos encontramos ante este caso... ¿por qué Camino? Claro está que Fesser podría haber escogido cualquier otra historia para dar ese cambio de registro que ha intentado con su última obra, incluso haber creado su propio mundo y plantearnos algo igual o incluso más bello de lo que ha pretendido esta vez (y probablemente, desde mi punto de vista hubiera salido mejor logrado). Mi conclusión particular es que esta historia le regala puntos extra en cuanto a publicidad se refiere. Meterse en un tema tan escabroso como puede ser la muerte de una niña, un entorno familiar sumido en el Opus Dei y su proceso de beatificación, asegura en un país como el nuestro en el que por suerte disfrutamos del poder decidir nuestras creencias, el morbo y la polémica y con ello que las salas se llenen y que el director sea aclamado. Y que conste que esta película tiene mucho que aclamar con todo.

Sin embargo, he de confesar que esta película resulta decepcionante en cuanto creo, desde mi humilde opinión, engaña a su público. Ofrece una historia dura como es la muerte de una niña que está empezando a descubrir el mundo y se ve arrojada a un final lento y doloroso en un entorno jerarquizado y muestra en realidad una historia edulcorada en exceso (y que nadie me venga con que es la visión de la propia niña, que no van por ahí los tiros)  que busca provocar la lágrima fácil y despertar la aversión (y en este punto lo tiene fácil) del "malo" de la película, que esta vez no es la propia muerte, sino un estamento representado por unos hombres que visten de negro y llevan alzacuellos. Y esto es lo más criticable de la película, no el hecho de que Fesser arremeta contra una institución con la que muchos no estamos de acuerdo por sus planteamientos y su estilo de vida, sino que lo haga de manera tan encubierta y que además se abrigue en la piel de cordero y intente hacernos creer que ha pretendido ser objetivo. Valentía amigo mío, que uno no se puede quedar a medias tintas.

Con todo ello, la película, aunque desde mi punto de vista bastante descompensada en su equilibrio realidad-ficción sentimentalista, es una obra más bien lograda. En gran parte los honores deben recibirlos los protagonistas, que son los que consiguen que Camino no se convierta en un enorme pastel de nata que dispare nuestros niveles de azúcar. Especial mención merece la interpretacion de Carmen Elías, que realmente consigue convertirse en un personaje al que uno llega a odiar sin perder la compasión propia que despierta una madre que ve morir a un hijo. Aunque son los niños, los que menos ataduras tienen en esta película, los que ofrecen una interpretación más fresca y gratificante. Nerea Camacho hace todo un papel como protagonista y es su naturalidad la que transforma en algo más creible este cuento de hadas atrapado bajo el yugo de la dura realidad.

Y si de cuentos de hadas hablamos, no podemos dejar de hacer alusión a los momentos más fantásticos de la película. Aquí tal vez es donde Javier Fesser haya querido lucirse más, y desde luego talento no le falta en cuanto a formas, ya que se le ve experimentado en cuanto a efectos (que no pude evitar me recordaran a alguna de sus películas anteriores...). No obstante, las alusiones a los momentos fantásticos cumplen precisamente el efecto opuesto al buscado en la obra, el de enternecer aún más al espectador. Más bien todo lo contrario, son momentos como esos los que rompen la magia del hiperreallismo abrumador de escenas íntimas como las que comparten Camino y su padre o la enfermera o su mejor amiga. En este caso podemos decir que "más es menos" y que un segundo de silencio, una mirada, hacen más que un mar desapareciendo por un agujero negro.

Pero no quiero concluir dando la idea de que esta obra es un cúmulo de defectos, ni mucho menos. Los momentos mágicos existen y no salir de la sala al menos con los ojos vidriosos sería síntoma de haber perdido toda humanidad. Camino es una historia bella, larga en exceso, como esta crítica, pero al fin y al cabo con una protagonista que no debe ser ignorada. Les recomiendo que vean esta película, pero que tengan la cabeza fría. No dejen que la ternura que despierta la protagonista de este film acabe nublando los evidentes puntos flojos del mismo. Les recomiendo que la vean, pero no por lo que es, sino por que considero que con esta obra Fesser ha dado un paso, más o menos acertado, hacía un futuro que promete mucho y que sus próximas películas, si siguen en esta línea, dejarán huella en el cine de nuestro país, al margen de polémicas añadidas.

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Javier Fesser
2009-02-02 18:34:25

Biografía

Javier Fesser

Por:

Javier Fesser Pérez de Petinto nace en Madrid en 1964 y estudia en la Universidad Complutense de Madrid Ciencias de la Información. Este director español está íntimamente ligado al mundo de las artes y la comunicación, ya que gran parte de su entorno familiar se mueve en este campo. Así, su hermano Guillermo Fesser es periodista y Alberto Fesser es conocido como promotor cultural...

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